CÓMO UNA DEUDA INJUSTA PUEDE ENSEÑARTE UNA GRAN LECCIÓN DE VIDA
En este episodio te voy a contar cómo la filosofía fue crucial para solventar un problema de deuda ocasionada por un fallo técnico. Si la burocracia te golpea el bolsillo mañana, ¿actuarás con orgullo o vas a saber cómo comprar tu tranquilidad?
Aprenderás la TÉCNICA estoica para devolver la mente al aquí y ahora.
Sabrás cuáles son las 3 GRANDES PREGUNTAS que debes hacerte para lidiar con situaciones complicadas.
La filosofía te cambiará la vida…
…yla tienes a tu alcance.
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LECCIÓN ESTOICA MÁS POTENTE PARA SUPERAR LAS DEUDAS
Este artículo tiene una sencilla lección para afrontar los retos de la vida que no puedes evitar.
Para que puedas entender de qué va esto, soy autónoma.
Y como cualquier autónoma, pago mis cuotas mensuales.
Hasta aquí todo bien.
Ahora, imagínate que por culpa de un error de sistema de un banco, la tesorería no pudiese cobrarse dichas cuotas, y se te vayan acumulando con recargos…
…porque claro, para la tesorería la responsable eres tú, que no pagas por algún motivo.
ok.
Pues la deuda iba por +1000 euros.
Aún teniendo dinero para cobrarse sin problemas.
Notificando del fallo al banco.
Haciendo la enorme cola de la tesorería de la Seguridad Social para notificarlo.
Ya ves, así pueden funcionar las cosas.
Ni pagando te dejan tranquilo.
¿Sabes que es lo mejor de ser practicante del estoicismo? Que solo dichas cosas son las que te enseñan a practicarla de verdad, porque en eso consiste la filosofía, en el arte de vivir, no en acumular conocimiento que no aplicamos.
La primera reacción que me vino fue cogerme un enfado de narices.
Estaba cabreada.
Cabreadísima.
En ese momento me vinieron a la mente todos los pensamientos de los que te avisan los libros sobre «lo injusta que es esta vida» o «¿por qué tiene que pasarme esto a mí con lo cumplidora que soy?»
Luego observé el último libro que tenía sobre la mesa de Epicteto «El arte de vivir en tiempos difíciles», me senté en la silla y traté de recordar en mi cabeza todo lo que había aprendido.
Ya sabes, para aplicarlo ahora que la ocasión lo merecía.
Y recordé algo valiosísimo sobre los retos de la vida:
«Cuando te enfrentes a algo difícil, recuerda que la divinidad te enfrenta a un duro contrincante. No se llega a vencedor sin sudor».
Bien.
Nadie jamás te va a decir que la vida es justa. Tampoco tienes que desear que lo sea.
Solo desea tener la fuerza suficiente para afrontarla.
Esta es la mejor lección para sobrevivir frente a situaciones duras.
Después me puse a la acción con 3 preguntas que fueron la solución a todo mi dolor de cabeza.
Primera.
¿Qué puedes hacer que dependa de ti para cambiar la situación a pesar de la ineptitud de la tesorería y del banco?
Hice una lista de las acciones que estaban bajo mi control y las apliqué.
Esto sin más que puede parecer una tontería implica asumir tu responsabilidad y actuar conforme debes hacerlo.
Eres responsable de tu vida en cuanto eliges cómo reaccionar a los eventos.
Segundo.
En el peor de los casos, prepárate.
¿Puedes hacer frente a la deuda?
Sí.
Por mucho que te disguste.
Que te moleste.
O te irrite.
Pero tienes la solución ahí para acabar con el problema.
Esa es la realidad, te guste o no.
Por último,
¿Vas a seguir quejándote por la injusticia de la vida, peleándote con todos ellos, o en el peor de los casos, vas a pagar el precio de tu tranquilidad?
El precio de mi tranquilidad eran +1000 euros.
Podía asumirlos.
Olvidarme del tema y dejar de pelear.
Muchas veces cuando afrontamos situaciones que nos enfada, podemos salir de ellas mucho antes. El problema es que el orgullo nos frena. Queremos que las cosas sean como creemos que deben ser, y acabamos sufriendo más por ello que por el problema en sí mismo.
Bueno.
Te confieso que podía haber evitado esto mucho antes si no hubiera cometido los errores que me hicieron acabar en una deuda injusta con la tesorería.
Errores que pueden servirte para lo mismo o para otro reto más de vida.
Lo sabrán aquellos que estén dentro de la comunidad Círculo del Coraje antes del 1 de junio a las 9:00 .
Tranquilo, si has llegado más tarde recibirás un regalo que te va a servir para entrenar tu mente y poner en práctica lo que te cuento aquí.
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EL MIEDO LABORAL A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA TÉCNICA DE ESTOICISMO PARA PREPARARTE
En este episodio no te voy a decir que hagas un curso de programación, te voy a enseñar la técnica para prepararte para lo peor mientras esperas lo mejor.
Descubrirás el concepto que aplicaban los estoicos para prepararse para lo peor esperando lo mejor.
Si te quedas sin ingresos mañana, ¿sabrías qué hacer?
¿ME VA A ROBAR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL MI EMPLEO? POR QUÉ A UN ESTOICO NO LE IMPORTA TANTO
El otro día leí una noticia.
Una noticia que ofendió a todos los que tenían un empleo que estaba siendo sustituido por máquinas. Resulta que había un aumento en las quejas en algunos sectores laborales.
Puestos de cajeros, administrativos o atención al público.
Que la inteligencia artificial les robó su trabajo.
Que sus funciones están siendo sustituidas.
Y así.
Bueno.
La gente que dice eso probablemente tengan razón.
Si vas a un supermercado, ya te ponen la opción de que te pagues tú mismo en la máquina.
O muchas veces, los bots sustituyen la atención de un operador.
Es decir, el mundo está cambiando.
Y rápido.
Pero eso, más allá de la incomodidad del cambio, lo que nos plantea es…
¿Cómo podemos adaptarnos y prepararnos para ello?
Quien no se lo cuestione, vive en los mundos de Alicia en el País de las Maravillas.
Y si tú lo piensas, sigue leyendo.
Un estoico no se preocupa tanto. Se prepara para ello.
Decirte que busques un trabajo actualizado y que te formes más es absurdo.
O sea, eso sería la respuesta fácil.
¿Me va a robar la inteligencia artificial mi empleo? Me formo y busco otro.
Pero yo no te voy a decir lo que debes hacer, sino más bien te voy a hablar de una práctica estoica que ayuda mucho en los tiempos en los que parece que el pánico se adueña de nosotros ante la idea de perder nuestro estilo de vida.
Se llama la Visualización negativa.
¿Me sigues?
Visualización negativa.
Negativa.
Bien.
Consiste en visualizar escenarios negativos con el fin de prepararte mejor y mantener la calma ahora que puedes.
No para torturarte.
No para entrar en un bucle de crisis.
Sino para prepararte para lo peor esperando lo mejor.
Por ejemplo, ¿qué pasa si mañana pierdo mi empleo?
¿Cómo me preparo?
¿Qué obstáculos podrían surgir?
A ver.
La base de esta práctica estoica es que ninguna desgracia externa puede puede ser mala porque está fuera de nuestro control (ver aquí dicotomía del control).
Matizo, para un estoico lo externo es indiferente, no necesariamente «no malo». Lo único «malo» sería reaccionar con cobardía o desesperación, ignorando el tema.
Tú no puedes evitar que la inteligencia artificial gane más protagonismo.
Pero sí puedes visualizarte en un escenario negativo para cambiar tu situación.
Cambiarla de verdad.
Tus finanzas, tu hogar, la matrícula del colegio de tus hijos….
Por ejemplo, imagina que te quedas sin ingresos y qué gasto cortarías primero.
Solo así reaccionarás con virtud.
Si te preparas habrás ganado puntos.
¿Te garantiza que todo salga tal cuál planeas?
No.
Pero desde luego tendrás más posibilidades que aquel que vive como un ignorante rezando para que no le pase.
También hay circunstancias que no podemos evitar, aunque nos preparemos bien.
Pero de eso ya te hablaré de lo que hacían los estoicos en otro artículo.
De momento, prepárate desde la calma.
Y aquí mi Diario estoico para que te ayude a entrenarla:
EL FRACASO DEL SISTEMA EDUCATIVO QUE LO LLEVÓ A GANAR MÁS DE 1500 EUROS AL MES
En este episodio te cuento la historia de un graduado en Derecho que encontró más dinero y paz al volante de un taxi que opositando hasta volverse loco.
Hablamos de la trampa de la ignorancia pluralista.
por qué antes de elegir carrera deberías dedicarte a algo más importante que eso.
por qué mirar hacia fuera para decidir tu futuro es la receta perfecta para una crisis de identidad.
EL FRACASO DEL SISTEMA EDUCATIVO QUE LO LLEVÓ A TAXISTA
Hace una semana quedé con un familiar a tomar un café.
Y hablando, me contó algo que me dejó rondando por la cabeza…
«Tengo un amigo que hizo la carrera de Derecho, estaba volviéndose loco para opositar, y al final, acabó ayudando a su padre de taxista y gana más de 1500 euros al mes».
Oh
Oh oh
Oh oh oh
Si supiera lo que estaba pensando sobre el tema hubiera estado 5 horas hablando.
A ver, vamos por partes:
No es raro que se critique al sistema educativo.
Muchos piensan que es una mierda.
Otros que las carreras no sirven más que para perder el tiempo.
Que es una estafa desactualizada para retenerte.
Bien.
Yo lo que pienso es que cualquier formación desalineada con lo que realmente queremos no vale la pena.
Y también que antes de meterte a unos estudios, la gente debería estar un año viajando y reflexionando sobre su ruta de vida.
Afilar el hacha, lo llamo yo.
Para luego decidir mejor.
No ir como borregos sin pensar año tras año porque es lo que hace la mayoría.
Pero repito, esa es mi opinión no solicitada.
Entonces…
¿Cómo puede la filosofía ayudarnos a tomar una decisión tan importante como: qué hago con mi vida?
Lo primero que te diría es no te precipites.
Que no sepas qué elegir no es lo raro.
Lo raro es que te dediques el tiempo suficiente a reflexionarlo.
Verás como tu círculo actúa precipitadamente hacia lo que «parece más interesante para ellos» o porque su padre se dedica a lo mismo y quieren seguir los pasos.
Pero no tienen un plan ni un rumbo claro.
La dificultad aquí es que no caigas en la ignorancia pluralista.
Es un concepto de psicología social donde la mayoría apoya algo, que es socialmente aceptable, cuando en lo privado lo rechazan.
Continuar pasando de curso porque es lo aceptable para que no pierdas un año, aún sabiendo que no sabes si es lo que debes hacer es ignorancia pluralista.
Segundo.
No pierdas el tiempo en analizar carreras universitarias, FP o lo que sea.
Eso es externo, y es lo menos importante. No tienes que abrir internet y mirar qué te gusta más o menos.
-Dedícate tiempo a ti mismo.
-A reflexionar sobre tus valores.
-Qué persona quieres construir más allá de una profesión.
-Cómo quieres encarnar tu día a día.
-Casi nadie reflexiona sobre esto.
Por último,
toma una decisión aún sabiendo que no tendrás respuestas a todas tus preguntas.
No necesitas responder a todo en un año.
Mirar dentro de nosotros mismos es un trabajo de toda una vida.
Pero sí lo suficiente como para que tomes una decisión.
¿Durante el camino pivotas, cambias, te redefines?
Maravilloso.
Vas bien.
Pero haz primero lo que toca.
Por cierto,
Con esto que te he dicho tengo un Diario estoico que te puede ayudar.
Es gratis.
Te servirá para tener más claridad en tu día a día, y una práctica indispensable para todo aquel que quiera conocerse mejor.
Hace unos días vi una escena que me dejó loquísima.
Una mujer, 20 pavos y una rama de romero.
Te juro que es real y ocurrió esta misma semana.
Escucha, escucha.
Imagínate que estás paseando con un grupo de personas y de pronto te para en seco una mujer.
No una mujer cualquiera.
Una vendedora.
De estas que rodean las iglesias para venderte lo que sea.
¿Te sitúas verdad?
Una mujer y un romero.
Si a ti se te acerca una mujer extraña con pintas raras y te empieza a leer la mano diciéndote que tienes un alma buena y no sé qué más…
…no te crees ni un pelo.
O eso creo yo.
Pues hay gente que sí lo cree.
Y no una o dos.
Muchas.
Y esta chica que iba con el grupo es una de ellas.
El caso es que le dijo que tiene un alma buena y le vendió los humos. Pero que a la vez necesitaba protegerse de algunas maldiciones. Y por supuesto, el remedio lo tiene en una ramita de romero que le coló por 20 pavos.
¿¿20 pavos una rama de romero??
Al principio pensé que seguiría andando. Pero cuando la veo sacar su cartera y comprarla…
Me quedé loca.
Luego, vimos como le vendió la misma rama a otra persona a lo lejos.
A ver.
Que la vendedora es una genia.
Y te diré por qué.
Porque ha aplicado una de las técnicas más ancestrales del marketing, que no solo usa ella, sino el mundo entero, todo el rato, a todas horas.
Lo usan tus padres para educar, los políticos, los médicos, los profesores, y hasta tu panadero si es necesario.
Hasta tú mismo en algún momento de tu vida lo ha hecho.
El estafador crea un problema él mismo y te vende la solución al mismo tiempo.
La venta del romero es lo mismo que hizo Steve Jobs Jobs alegando que los ordenadores de IBM eran herramientas de control para venderte el Macintosh.
Así vendió Apple.
Pues eso, una genio.
Bien.
¿Por qué te cuento todo esto?
Porque si no aprendes a leer a un charlatán que te ofrezca algo más que una hoja de Romero van a jugar contigo.
Van a hablarte con palabras edulcorantes para algo mucho más peligroso: venderte ideas.
Ya pasaba desde la época de Sócrates y en la antigua Roma con Marco Aurelio: adivinos, charlatanes y sofistas que prometían el favor de los dioses a cambio de monedas.
El romero lo puedes pillar al vuelo.
Pero Atenas pudo evitar guerras innecesarias si no fuera porque más de un demagogo acaloró al público y votaron a favor.
No es distinto con lo que está pasando en nuestros tiempos.
El estoicismo ayudaba a reconocer a los demagogos para no dejarte persuadir.
Hasta Platón, que odiaba a los sofistas porque cobraban por enseñar a ganar discusiones, sin importarles la verdad, perfeccionó La dialéctica para combatirlo.
Hoy en día, nunca ha sido tan necesario entrenar nuestras mentes y nuestro criterio.
Forjarte unos valores claros.
Y sobre todo, aplicarlo.
Por cierto,
Tengo un DIARIO ESTOICO. Es gratis.
Solo hay una cosa imprescindible para sacarle partido, que no quieras dejarte llevar por ideas vacías y banales mediante el entreno de tu mente.
En este episodio te cuento por qué pelearte por tener la razón es, en realidad, el consuelo de los mediocres y el camino más rápido para arruinar tu salud.
Por qué tu ego te está convirtiendo en una marioneta influenciable.
Cómo Marco Aureliogestionaba a los imbéciles sin perder un ápice de paz.
Aquí aprenderás a dejar de ser un esclavo de la opinión ajena y empezar a ser el dueño de tu propio juicio.
TENER RAZÓN QUE TENER PAZ: PELEARTE POR TENER LA RAZÓN TE ROBA TU SALUD y CÓMO EL ESTOICISMO PUEDE AYUDARTE
Hace unos días tuve una visita familiar.
Y como en toda familia, siempre hay alguien con el que puedes chocar más.
Algunos lo llaman «conversación de cuñao». Yo lo llamo «conversación de besugo».
Bien.
Pues en ese debate, cuyo tema da lo mismo, me costó cielo y ayuda para no caer en la trampa que hace que muchas, muchas, pero muchísimas personas pierdan salud.
Tener razón.
No hay nada más tóxico que pelearte por creer que tienes razón en algo.
Muchas veces es el consuelo de los mediocres que no ven que les enferma.
Y ojo, que con esto me refiero a que el beneficio de tenerla no aporta nada.
Solo es un dilema de egos.
Para que me entiendas, es como si un águila le tratase de explicar a una gallina que volar es lo mejor del mundo.
Una gallina que no ha volado en su vida no sabe ni de qué estás hablando, y a lo mejor solo te habla de los peligros que puede haber como..
No sé, chocar contra un avión.
Fin.
¿Ves lo ridículo que es?
Pues en esa situación me encontré yo recientemente.
Al final esa persona, a la que yo trataba de explicar mi opinión lo mejor que podía me suelta un comentario que bien significa:
-No te enteras de nada.
-Tú opinas así por tal cosa.
En resumen, eres una marioneta influenciable que no sabe de lo que habla.
Ese fue el trasfondo.
¿Qué acabé contestando yo?
Pues cree lo que quieras, no será lo que a mí me quite el sueño.
La cuestión es que, aunque no lo creas, en mi cabeza tenía todo el rato presente que no debía caer en esa trampa.
Es muy fácil responder (ni siquiera yo lo hago perfecto siendo una friki del tema).
Lo difícil es enfadarte y saber plantarte con la medida suficiente en el momento preciso sin que eso te robe paz.
Esa es la clave de la aplicación estoica que te traigo aquí.
¿Difícil?
Por supuesto.
Pero luego hay otro punto.
Y es que tenemos la fea manía de seguir atrapados en la situación, aún cuando ya ha terminado.
Me refiero a que hay personas que se quedan enganchadas a:
-Tenía que haber respondido esto.
Al final acaban recreando en sus cabezas la situación de 34352 formas distintas, una y otra vez, analizando la mejor respuesta que podían haber dado para consolar a su ego.
o al menos no sentirse tan pringado.
La cuestión es que si no somos capaces de identificar esos juicios que hacemos, tenemos la batalla perdida, porque tu mente comenzará a jugártela.
Y luego irás desahogando por ahí lo que te dijo tal persona acerca de tal cosa porque queremos validación.
Felicidades, has perdido tu paz.
Para combatir esto, hay un texto de Marco Aurelio que me encanta, y lo tengo muy presente todos los días
«Seguro que hoy me encuentro con un indiscreto, un desagradecido, un insolente, un mentiroso, con un envidioso o un insociable. […]. Yo, que he comprendido la naturaleza del bien, que es bella, y la del mal, que es vergonzosa, y que sé que la naturaleza de una persona que yerra es idéntica a la mía, no puedo sufrir daño alguno de esa persona, pues nadie podrá despojarme de mi honradez. Por eso no puedo enfadarme con mi semejante ni odiarlo.
Bueno.
Para los que quieren probar y descubrir cosas y prefieren tener paz a tener razón: tengo un Diario estoico gratuito que te servirá.