Categoría: Reflexiones

  • Aprendizajes estoicos de la película «La última fortaleza»

    Aprendizajes estoicos de la película «La última fortaleza»

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    APRENDIZAJES ESTOICOS DE UN MILITAR ENCARCELADO

    Esta semana vi una película buenísima llamada «La última fortaleza». Para situarte, trata sobre un militar que cumple condena en una prisión dirigida por un coronel cruel y sádico, y acaba convirtiéndose en el líder de los otros prisioneros de forma honorable.

    En ella aprenderás dos formas de transmitir autoridad.

    La primera desde el miedo y la crueldad.

    La segunda desde el liderazgo y la confianza.

    Recomendadísima 100%.

    Bien.

    Pues si analizas la película descubres que tiene una profundidad de principios estoicos que son brutales y cuyas enseñanzas merecen, como mínimo, nuestra mención.

    Aquí te voy a contar las 5 más importantes de las que pude reflexionar y que te servirán para recordarnos los valores de un buen aprendiz de estoicismo.

    1. El carácter por encima del estatus

    Tu valor no depende de tu cargo, tu riqueza o tu reputación, sino de tu virtud.

    El protagonista pierde su rango y su libertad pero no renuncia a sus principios. Eso no lo da un uniforme, sino la integridad de la que te has forjado.

    Dicho de otra forma.

    El daño no está en lo que sucede sino en cómo respondes a ello

    2. El liderazgo auténtico no es dominar, es servir.

    Para los estoicos:

    • La autoridad verdadera se gana.
    • El respeto no puede imponerse.
    • Un líder forma personas, no súbditos

    Mientras uno intenta dominar desde el miedo, el otro lo hace desde la confianza y el respeto.

    No busca imponerse frente a los otros reclusos, sino que prefiere actuar conforme es. Todo lo contrario del coronel que dirige la prisión, que en su caso:

    • Necesita ser admirado.
    • Se toma toda crítica como un ataque.
    • Confunde obediencia con respeto.

    3. El sufrimiento puede forjar el carácter

    En la película puede percibirse el dolor tras la muerte de un personaje de forma heroica y cruel. Los reclusos viven en una situación muy dura, pero no dejan de ser soldados que han sido previamente entrenados.

    Eso les dota de un carácter que a otros les falta.

    No han dejado de ser soldados, aun perdiendo sus rangos por la sencilla razón de que ellos lo son y actúan como tal, más allá de la situación que viven.

    Séneca sostenía que las dificultades son una oportunidad para ejercitar la virtud, igual que un atleta fortalece sus músculos enfrentando resistencia.

    4. Ser un ejemplo no un rebelde

    No te voy a spoilear la película, pero si llegas al final entenderás de qué pasta están hechos los reclusos.

    Tienen la facilidad de huir y de marcharse de La fortaleza.

    Pero su misión no es esa, sino cumplir con sus condenas bajo el mando de un coronel que sea justo, y no de un tirano que abusa de los presos. Luchan por su despido, no por su huida.

    Por eso actúan siendo un ejemplo de lo que son, lo cual es mucho más complicado que ser un rebelde.

    Piénsalo.

    Si te dan la oportunidad de huir de una prisión, ¿lo harías? La tentación está ahí, como mínimo valorarlo.

    No fue el caso de los presos.

    5. La verdadera fortaleza está en uno mismo

    El propio nombre de la película puede interpretarse simbólicamente.

    La última fortaleza no es la prisión.

    Es el carácter.

    Cuando una persona conserva:

    • su integridad,
    • su autocontrol,
    • su justicia,
    • su valentía,

    Permanece libre, incluso en las circunstancias más adversas.

    La mayor victoria no es vencer al enemigo, sino no permitir que el miedo, el ego o la injusticia te conviertan en alguien que desprecias.

    Por último,

    Te animo desde aquí a seguir aprendiendo más sobre esta filosofía tan bella y que puede enseñarte a vivir mejor sin sufrimiento. Si te gustaría recibir ejercicios prácticos y un REGALO SORPRESA, apúntate en el siguiente formulario:

  • Qué hacer con mi vida

    Qué hacer con mi vida

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    EL FRACASO DEL SISTEMA EDUCATIVO QUE LO LLEVÓ A TAXISTA

    Hace una semana quedé con un familiar a tomar un café.

    Y hablando, me contó algo que me dejó rondando por la cabeza…

    «Tengo un amigo que hizo la carrera de Derecho, estaba volviéndose loco para opositar, y al final, acabó ayudando a su padre de taxista y gana más de 1500 euros al mes».

    Oh

    Oh oh

    Oh oh oh

    Si supiera lo que estaba pensando sobre el tema hubiera estado 5 horas hablando.

    A ver, vamos por partes:

    No es raro que se critique al sistema educativo.

    Muchos piensan que es una mierda.

    Otros que las carreras no sirven más que para perder el tiempo.

    Que es una estafa desactualizada para retenerte.

    Bien.

    Yo lo que pienso es que cualquier formación desalineada con lo que realmente queremos no vale la pena.

    Y también que antes de meterte a unos estudios, la gente debería estar un año viajando y reflexionando sobre su ruta de vida.

    Afilar el hacha, lo llamo yo.

    Para luego decidir mejor.

    No ir como borregos sin pensar año tras año porque es lo que hace la mayoría.

    Pero repito, esa es mi opinión no solicitada.

    Entonces…

    ¿Cómo puede la filosofía ayudarnos a tomar una decisión tan importante como: qué hago con mi vida?

    Lo primero que te diría es no te precipites.

    Que no sepas qué elegir no es lo raro.

    Lo raro es que te dediques el tiempo suficiente a reflexionarlo.

    Verás como tu círculo actúa precipitadamente hacia lo que «parece más interesante para ellos» o porque su padre se dedica a lo mismo y quieren seguir los pasos.

    Pero no tienen un plan ni un rumbo claro.

    La dificultad aquí es que no caigas en la ignorancia pluralista.

    Es un concepto de psicología social donde la mayoría apoya algo, que es socialmente aceptable, cuando en lo privado lo rechazan.

    Continuar pasando de curso porque es lo aceptable para que no pierdas un año, aún sabiendo que no sabes si es lo que debes hacer es ignorancia pluralista.

    Segundo.

    No pierdas el tiempo en analizar carreras universitarias, FP o lo que sea.

    Eso es externo, y es lo menos importante. No tienes que abrir internet y mirar qué te gusta más o menos.

    -Dedícate tiempo a ti mismo.

    -A reflexionar sobre tus valores.

    -Qué persona quieres construir más allá de una profesión.

    -Cómo quieres encarnar tu día a día.

    -Casi nadie reflexiona sobre esto.

    Por último,

    toma una decisión aún sabiendo que no tendrás respuestas a todas tus preguntas.

    No necesitas responder a todo en un año.

    Mirar dentro de nosotros mismos es un trabajo de toda una vida.

    Pero sí lo suficiente como para que tomes una decisión.

    ¿Durante el camino pivotas, cambias, te redefines?

    Maravilloso.

    Vas bien.

    Pero haz primero lo que toca.

    Por cierto,

    Es gratis.

    Te servirá para tener más claridad en tu día a día, y una práctica indispensable para todo aquel que quiera conocerse mejor.

  • La forma más simple de ser estafado

    La forma más simple de ser estafado

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    LA FORMA MÁS SIMPLE DE SER ESTAFADO

    Hace unos días vi una escena que me dejó loquísima.

    Una mujer, 20 pavos y una rama de romero.

    Te juro que es real y ocurrió esta misma semana.

    Escucha, escucha.

    Imagínate que estás paseando con un grupo de personas y de pronto te para en seco una mujer.

    No una mujer cualquiera.

    Una vendedora.

    De estas que rodean las iglesias para venderte lo que sea.

    ¿Te sitúas verdad?

    Una mujer y un romero.

    Si a ti se te acerca una mujer extraña con pintas raras y te empieza a leer la mano diciéndote que tienes un alma buena y no sé qué más…

    …no te crees ni un pelo.

    O eso creo yo.

    Pues hay gente que sí lo cree.

    Y no una o dos.

    Muchas.

    Y esta chica que iba con el grupo es una de ellas.

    El caso es que le dijo que tiene un alma buena y le vendió los humos. Pero que a la vez necesitaba protegerse de algunas maldiciones. Y por supuesto, el remedio lo tiene en una ramita de romero que le coló por 20 pavos.

    ¿¿20 pavos una rama de romero??

    Al principio pensé que seguiría andando. Pero cuando la veo sacar su cartera y comprarla…

    Me quedé loca.

    Luego, vimos como le vendió la misma rama a otra persona a lo lejos.

    A ver.

    Que la vendedora es una genia.

    Y te diré por qué.

    Porque ha aplicado una de las técnicas más ancestrales del marketing, que no solo usa ella, sino el mundo entero, todo el rato, a todas horas.

    Lo usan tus padres para educar, los políticos, los médicos, los profesores, y hasta tu panadero si es necesario.

    Hasta tú mismo en algún momento de tu vida lo ha hecho.

    El estafador crea un problema él mismo y te vende la solución al mismo tiempo.

    La venta del romero es lo mismo que hizo Steve Jobs Jobs alegando que los ordenadores de IBM eran herramientas de control para venderte el Macintosh.

    Así vendió Apple.

    Pues eso, una genio.

    La forma más simple de ser estafado: ¿Pagarías 20€ por una rama de romero? Descubre cómo los charlatanes usan las ideas para manipularte

    Bien.

    ¿Por qué te cuento todo esto?

    Porque si no aprendes a leer a un charlatán que te ofrezca algo más que una hoja de Romero van a jugar contigo.

    Van a hablarte con palabras edulcorantes para algo mucho más peligroso: venderte ideas.

    Ya pasaba desde la época de Sócrates y en la antigua Roma con Marco Aurelio: adivinos, charlatanes y sofistas que prometían el favor de los dioses a cambio de monedas.

    El romero lo puedes pillar al vuelo.

    Pero Atenas pudo evitar guerras innecesarias si no fuera porque más de un demagogo acaloró al público y votaron a favor.

    No es distinto con lo que está pasando en nuestros tiempos.

    El estoicismo ayudaba a reconocer a los demagogos para no dejarte persuadir.

    Hasta Platón, que odiaba a los sofistas porque cobraban por enseñar a ganar discusiones, sin importarles la verdad, perfeccionó La dialéctica para combatirlo.

    Hoy en día, nunca ha sido tan necesario entrenar nuestras mentes y nuestro criterio.

    Forjarte unos valores claros.

    Y sobre todo, aplicarlo.

    Por cierto,

    Tengo un DIARIO ESTOICO. Es gratis.

    Solo hay una cosa imprescindible para sacarle partido, que no quieras dejarte llevar por ideas vacías y banales mediante el entreno de tu mente.

  • Tener razón que tener paz: por qué pelearte por tener razón te está robando la salud

    Tener razón que tener paz: por qué pelearte por tener razón te está robando la salud

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    TENER RAZÓN QUE TENER PAZ: PELEARTE POR TENER LA RAZÓN TE ROBA TU SALUD y CÓMO EL ESTOICISMO PUEDE AYUDARTE

    Hace unos días tuve una visita familiar.

    Y como en toda familia, siempre hay alguien con el que puedes chocar más.

    Algunos lo llaman «conversación de cuñao». Yo lo llamo «conversación de besugo».

    Bien.

    Pues en ese debate, cuyo tema da lo mismo, me costó cielo y ayuda para no caer en la trampa que hace que muchas, muchas, pero muchísimas personas pierdan salud.

    Tener razón.

    Tener razón que tener paz: pelearte por tener la razón te roba tu salud y cómo el estoicismo puede ayudarte

    No hay nada más tóxico que pelearte por creer que tienes razón en algo.

    Muchas veces es el consuelo de los mediocres que no ven que les enferma.

    Y ojo, que con esto me refiero a que el beneficio de tenerla no aporta nada.

    Solo es un dilema de egos.

    Para que me entiendas, es como si un águila le tratase de explicar a una gallina que volar es lo mejor del mundo.

    Una gallina que no ha volado en su vida no sabe ni de qué estás hablando, y a lo mejor solo te habla de los peligros que puede haber como..

    No sé, chocar contra un avión.

    Fin.

    ¿Ves lo ridículo que es?

    Pues en esa situación me encontré yo recientemente.

    Al final esa persona, a la que yo trataba de explicar mi opinión lo mejor que podía me suelta un comentario que bien significa:

    -No te enteras de nada.

    -Tú opinas así por tal cosa.

    En resumen, eres una marioneta influenciable que no sabe de lo que habla.

    Ese fue el trasfondo.

    ¿Qué acabé contestando yo?

    Pues cree lo que quieras, no será lo que a mí me quite el sueño.

    La cuestión es que, aunque no lo creas, en mi cabeza tenía todo el rato presente que no debía caer en esa trampa.

    Eso no significa que no sienta enfado, o que no sea capaz de marcar un límite. El estoicismo no trata de reprimir y rechazar emociones como robots, todo lo contrario.

    Es muy fácil enfadarse.

    Es muy fácil responder (ni siquiera yo lo hago perfecto siendo una friki del tema).

    Lo difícil es enfadarte y saber plantarte con la medida suficiente en el momento preciso sin que eso te robe paz.

    Esa es la clave de la aplicación estoica que te traigo aquí.

    ¿Difícil?

    Por supuesto.

    Pero luego hay otro punto.

    Y es que tenemos la fea manía de seguir atrapados en la situación, aún cuando ya ha terminado.

    Me refiero a que hay personas que se quedan enganchadas a:

    -Tenía que haber respondido esto.

    Al final acaban recreando en sus cabezas la situación de 34352 formas distintas, una y otra vez, analizando la mejor respuesta que podían haber dado para consolar a su ego.

    o al menos no sentirse tan pringado.

    La cuestión es que si no somos capaces de identificar esos juicios que hacemos, tenemos la batalla perdida, porque tu mente comenzará a jugártela.

    Y luego irás desahogando por ahí lo que te dijo tal persona acerca de tal cosa porque queremos validación.

    Felicidades, has perdido tu paz.

    Para combatir esto, hay un texto de Marco Aurelio que me encanta, y lo tengo muy presente todos los días

    «Seguro que hoy me encuentro con un indiscreto, un desagradecido, un insolente, un mentiroso, con un envidioso o un insociable. […]. Yo, que he comprendido la naturaleza del bien, que es bella, y la del mal, que es vergonzosa, y que sé que la naturaleza de una persona que yerra es idéntica a la mía, no puedo sufrir daño alguno de esa persona, pues nadie podrá despojarme de mi honradez. Por eso no puedo enfadarme con mi semejante ni odiarlo.

    Bueno.

    Para los que quieren probar y descubrir cosas y prefieren tener paz a tener razón: tengo un Diario estoico gratuito que te servirá. 

  • Cómo afrontar la muerte: una lección de Sócrates

    Cómo afrontar la muerte: una lección de Sócrates

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    CÓMO AFRONTAR LA MUERTE: UNA LECCIÓN DE SÓCRATES

    Esta mañana he tomado un café en un lugar perdido de la isla mientras pensaba cómo iba a hablarte sobre este tema.

    Ya sabes, sobre la muerte.

    No es un tema agradable para la mayoría y muchos lo tienen como un tabú (algunos más miedosos ni la nombran).

    Pero en mi opinión no solicitada, merece ser tratada.

    Y sin pretender darle frivolidad al asunto…

    Escucha.

    Hubo un hombre que la afrontó de manera admirable. Imagina una celda fría con olor a humedad y apenas unos rayos de luz. No suena muy deseable.

    Bien.

    Pues en esa celda se encontraba uno de los hombres que marcaría un punto de inflexión en la historia, y al que muchos consideraron como «lo más cerca del ideal del sabio estoico».

    Sócrates.

    Desgraciadamente, no estaba ahí por casualidad.

    ¿Has oído el refrán que dice: muerto el perro se acabó la rabia?

    Pues es lo que suele ocurrir en una sociedad que castiga lo que vaya en contra de sus creencias. Cuando el miedo nubla el juicio, y ante la gran influencia contraria es mejor erradicarla.

    Ojo, Sócrates no era un rebelde.

    Era un filósofo. Y como tal, era un ejemplo.

    Se le condenó injustamente por dos cosas:

    Uno.

    Por «corromper» la mente de los jóvenes. Enseñaba a cuestionar todo: a las leyes, a las tradiciones, a los padres…

    Y eso para cualquier sociedad se ve como peligroso. Atenas lo vio como una semilla de rebelión.

    Dos.

    Por no creer en los dioses de la ciudad. Hablaba de una voz interior que lo guiaba, y eso lo percibieron como traición a la patria.

    Muy heavy, ¿verdad?

    Cómo morir con dignidad: una lección de Sócrates

    Pues aquí viene lo fuerte.

    Sócrates tuvo la oportunidad de huir gracias a su amigo Critón pero… no lo hizo.

    Escogió la muerte antes que traicionarse a sí mismo y actuar con injusticia.

    -Sócrates, he sobornado a los guardias, un barco espera para llevarte a Tesalia. Puedes vivir, amigo mío.

    –Mi querido Critón ¿debemos actuar basándonos en lo que dirá la gente, o en lo que es correcto?

    – ¡Pero la gente pensará que tus amigos fuimos tacaños y no quisimos salvarte!¡Piensa en tus hijos!

    -¿Acaso no hemos repetido mil veces que nunca se debe devolver una injusticia con otra? Si huyo ahora, estaría rompiendo el contrato que tengo con las leyes de mi ciudad. Estaría diciendo que las leyes solo importan cuando me convienen.

    —¡Pero las leyes te han condenado injustamente!

    —El error de los hombres no anula la Verdad, Critón. Si traiciono mis principios por unos años más de vida en el extranjero, ¿qué me quedaría? Sería un cuerpo vivo con un alma muerta. No temo a la cicuta; temo a vivir una vida que no sea digna de ser vivida.

    Qué podemos aprender de su muerte.

    Mira.

    Sócrates no alcanzó esa serenidad por accidente.

    Fue el resultado de una vida de examen diario. Nos enseñó que de nada sirve vivir si no es bajo una vida coherente.

    Nadie sabe tampoco qué hay después de la muerte y temerla es una forma de «falsa sabiduría». En cambio, hacer algo injusto es un mal comprobado.

    Y con respecto a la libertad… la libertad no es estar donde quieres, sino ser quien quieres ser bajo cualquier circunstancia.

    La pregunta es:

    ¿Estás entrenando para vivir o estás esperando a que llegue tu «cicuta» sin más?

    No sé tú, pero yo aplico mi Diario estoico.

    No necesitas esperar a una condena a muerte para examinar tu vida. Puedes empezar mañana mismo, con un café, igual que yo esta mañana.

    Lo he diseñado para ti, y es gratis (no por ello menos valioso).

    Si lo quieres, rellena el formulario:

  • ¿Por qué el hombre más poderoso del mundo envidiaba a un vagabundo?

    ¿Por qué el hombre más poderoso del mundo envidiaba a un vagabundo?

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    ¿POR QUÉ EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO ENVIDIABA A UN VAGABUNDO?

    Esta historia es buena, pero buena, buena.

    Te cuento.

    Vamos al año 336 a.C.

    A Corinto.

    ¿Te sitúas verdad?

    336 a.C.

    Corinto.

    Bien.

    Alejandro Magno era el hombre más poderoso del mundo.

    No lo consideraban un rey, que lo era, sino una fuerza de la naturaleza que había conquistado todo el mundo que los griegos conocían.

    Tampoco era un cacho carne con ojos, sino que tuvo de maestro al mismo Aristóteles, así que era un hombre culto e inteligente.

    Sigo.

    Alejandro iba por Corinto como si estuviera bañado por la gracia de los dioses, con una armadura que resplandecía la mirada de cualquiera. Su presencia se notaba a kilómetros.

    Para que me entiendas, destilaba realeza.

    Y se aseguraba de que el resto lo viera así.

    Bien.

    Pues no se le ocurrió otra cosa que ponerse en frente de un vagabundo que estaba tirado en el suelo medio desnudo.

    Ojo, no era cualquier vagabundo.

    Era el mismísimo Diógenes de Sinope.

    -Soy Alejandro, el gran Rey.
    -Y yo soy Diógenes, el perro.

    Antes de que Alejandro prosiguiera hablando, se hizo un silencio que pudo parecer toda una eternidad.

    -Pídeme lo que quieras y te lo daré.

    Quién sabe el propósito de su pregunta. Diógenes era un cínico ortodoxo, un filósofo que llevó la austeridad al extremo para desprenderse de las cosas innecesarias de la sociedad.

    Algunos dicen que Alejandro lo hizo para buscar su aprobación.

    Otros para resaltar su poder frente al filósofo.

    El hombre que ha conquistado ciudades, que tiene cofres llenos de oro persa y ejércitos que tiemblan ante ellos, se detiene frente a un anciano que vive en un barril de barro.

    Pero espera.

    Lo mejor viene ahora.

    Te lo prometo.

    Ante la pregunta, Diógenes le dijo:

    -Apártate, me tapas el sol.

    ¡Ostia! Toda una bofetada sin manos. Por favor, en pie, que vamos a darle un aplauso.

    El contraste entre el hombre que era dueño del mundo y el que era dueño de sí mismo.

    No era una simple respuesta, y analizarla conlleva una profundidad brutal que va más allá del mero rechazo hacia la ostentosidad.

    Es el máximo ejemplo de la autarquía.

    El rechazo hacia lo que estaba establecido socialmente.

    El no dejarse influenciar por la riqueza.

    El saber lo que era realmente importante: el poder no reside en la capacidad de doblegar ni disponer de lo que quieres, sino de no necesitarlo.

    Diógenes aplicó lo que los sabios llaman Parrhesía.

    O lo que tú y yo llamaríamos ‘tener un par de huevos’: decirle la verdad a la cara al poderoso sin que te tiemble el pulso.

    Diógenes es el maestro supremo de esto porque no aduló a Alejandro.

    Lo trató como a un igual (o incluso como a un estorbo).

    Oye.

    Tengo un Diario estoico. Es gratis. Y lo comparto contigo.

    Diógenes no daba conferencias, vivía su filosofía. Su «acción» era su ejemplo.

    Mañana, cuando abras tu Diario Estoico, no leas las palabras como teoría muerta. Imagina que Diógenes está detrás de ti, señalando ese problema que te quita el sueño y preguntándote: ‘¿Vas a dejar que esto te tape el sol?’

    Para los que lo hayan pillado, rellena el formulario y consíguelo:

  • ¿Soy la persona que deseo para una relación?

    ¿Soy la persona que deseo para una relación?

    Círculo del Coraje

    Espacio de divulgación y práctica del estoicismo

    La mayoría de nosotros aprendió a buscar pareja antes de aprender a relacionarse. Crecimos con la idea de que el amor llega y resuelve lo que nos falta: compañía, validación, estabilidad emocional o sentido de pertenencia.

    Entonces surge el conflicto: queremos amor, pero no sabemos sostenerlo. Queremos cercanía, pero tememos la vulnerabilidad. Deseamos compromiso, pero también tememos perder libertad.

    La pregunta incómoda, pero necesaria, y que pocos se atreven a hacerse es “¿me estoy convirtiendo en la persona que deseo para una relación?»

    ¿ME ESTOY CONVIRTIENDO EN LA PERSONA QUE DESEO PARA UNA RELACIÓN?

    Hace rato que le llevo dando vueltas a un tema. Y es sobre la paradoja que viven muchas relaciones actuales: nunca fue tan fácil conocer gente y nunca fue tan difícil mantener vínculos profundos.

    Aunque esta sea solo mi interpretación de la realidad, lo cierto es que percibo que hay determinados factores que influyen negativamente a la hora de construir una relación con un compañero/a:

    • Exceso de opciones y miedo a elegir “mal”.
    • Cultura de inmediatez: queremos soluciones rápidas a problemas emocionales complejos.
    • Comparación constante con parejas idealizadas en redes sociales.
    • Ritmos de vida que generan estrés y poca disponibilidad emocional.

    Quizá, lo más peligroso desde mi punto de vista, es que me encuentro con una juventud que le gusta consumir programas de televisión que fomentan la promiscuidad, actitudes hedonistas y muy dados al postureo barato. Si eres español y conocer Telecinco sabrás muy bien de qué programas hablo y no deseo promocionar sus nombres en el blog.

    Vísita este artículo: La atención plena

    ¿QUÉ DECÍAN LOS ANTIGUOS SOBRE LAS RELACIONES?

    Aunque solemos asociar el estoicismo con grandes emperadores o maestros antiguos, pensadores menos citados como Musonio Rufo o Hierocles aportaron ideas especialmente útiles para la vida cotidiana y las relaciones.

    Musonio Rufo, sostenía que el matrimonio debía basarse en respeto mutuo y cooperación, no solo en deseo o conveniencia social. Para él, una relación sana exigía carácter y disciplina emocional.

    El enfoque estoico propone una serie de premisas que pocas veces nos gusta recordar:

    • No puedes controlar que alguien te ame.
    • No puedes controlar si alguien se queda.
    • No puedes controlar cómo actuará esa persona en un futuro.

    Los estoicos entendían que amar implica aceptar vulnerabilidad, pero sin perder dignidad ni serenidad.

    La pregunta clave no es «¿merezco ser amado?¿Me querrán en un futuro?¿Encontraré a esa persona?», sino más bien:

    ¿Estoy dedicándome plenamente a cultivarme como persona a día de hoy?

    Con ello no me refiero a ser una persona perfecta para ser apta. Me refiero a si estás poniendo de tu parte para ser un ejemplo de aquello de lo que tú mismo te sientas orgulloso/a:

    • ¿Cómo cuidas tu cuerpo?
    • ¿Cómo observas tus propios juicios?
    • ¿Cultivas y nutres tu alma, o eres un ser autómata que vive por y para responder como una rata?

    Una persona que se encarga de entrenarse disciplinadamente y que alberga el deseo de ser lo que busca en una relación no piensa: «Voy a hacer esto para merecer amor en el futuro». Piensa: «Me convertiré en una causa en sí misma»

    EL EJEMPLO QUE TE HARÁ ENTENDERLO TODO

    Un día, mientras entrenaba en un parque de calistenia, se me acercó un hombre que andaba por ahí y me soltó:

    • Si quieres piernas más bonitas, cambia ese ejercicio por unas buenas zancadas.

    Sin duda, me malinterpretó, y con una sonrisa y mucha educación le dije:

    • Yo no entreno para tener piernas bonitas, entreno para ser más fuerte.

    Lo que quería decir, sin entrar en más detalles con ese hombre, era que mi objetivo al entrenar no es tener un cuerpazo, aunque eso me importe. Claro que quiero verme con cuerpazo, pero no me vale verme bien sin estar fuerte, flexible y con un cuerpo funcional en mi vida. La belleza vendrá sola por el mero hecho de ejercitarme, no porque sea mi propósito al hacerlo.

    • Entreno porque me expongo al dolor y a la incomodidad.
    • Entreno porque me da disciplina.
    • Entreno porque quiero ser físicamente funcional.

    En el amor pasa lo mismo. No nos cultivamos a nosotros para merecer nada, de hecho nos desapegamos de cualquier resultado, nos cultivamos para ser un ejemplo y vivir dignamente. Y puede, y solo «puede», que algún día, gracias a ese trabajo de carácter, atraiga a esa persona desde el lugar que debe ser: desde el amor y no desde la necesidad ciega.

    ¿Quieres un ángel? Pues conviértete en uno porque los ángeles no viven en el infierno.

    PRINCIPIOS ESTOICOS QUE PUEDEN AYUDARTE

    • Aceptar lo que no depende de ti
      No puedes controlar lo que hace la otra persona, ni si alguien te amará, pero sí en lo que decidas convertirte hoy.
    • Responsabilidad de lo propio
      Elijas lo que elijas, recuerda que somos responsables de nuestros actos. Aprende de ellos o estarás condenado a repetirlo.
    • Enfócate en la acción virtuosa
      La filosofía estoica enseña que el valor ético de nuestras decisiones (como ser respetuoso, honesto y paciente) tiene más importancia que conseguir un resultado específico.
    • Vigila tus expectativas
      Pueden darte una visión equivocada de lo que esperas.
    • Comunicación desde la serenidad
      Analiza el cómo te hablas a ti mismo, qué palabras decides creerte, porque eso determinará el cómo te trates a ti y a otros.

    CONCLUSIÓN

    Convertirse en la persona que deseo en una relación no significa volverse perfecto ni depender de la aprobación de otro. Significa hacerse responsable de uno mismo, de las propias emociones, elecciones y acciones. Significa entrenar el carácter y la serenidad, incluso cuando nadie lo reconoce ni recompensa.